viernes, 22 de agosto de 2014

Pastillas anticonceptivas: castración química a la mujer

   Las pastillas anticonceptivas fueron el invento del hombre para evitar el uso del condón, porque según muchos "no se siente igual". Te venden el paquete con los "pros" de usarlas, entre ellas que te regulan la regla, te llega menos, puedes controlar tu ciclo, supuestamente te protegen del cáncer, entre otros. Sin embargo, cuando le preguntas al ginecólogo sobre los "contras", el matasanos te dice que son "mitos urbanos" y que eso "son obsesiones o ideas que tiene la mujer produciendo que psicosomáticamente padezca de los síntomas". Entonces resulta ser que somos unas esquizofrénicas y que todos los efectos que sentimos son sólo "ideas nuestras".
   He leído mucho sobre el tema. No es invento que la industria farmacéutica es de las más despiadadas y sucias que existen. Tampoco que los doctores ganan comisiones cuando recetan medicamentos y que no es casualidad de que por ello las pastillas Yazmín sean las más recetadas, a pesar de que ya tienen varias investigaciones en su contra. Poco importa si te provocan várices, te hinchan el cuerpo, te hacen sentir deprimida y miserable, te bajan el líbido o te dan mal humor, si el doctor gana su comisión. Pero claro, la ignorante de la paciente no sabe todo esto. Fui una de ellas, hasta que me di la tarea de buscar y de ser responsable de mi salud.



   Tuve que tomar pastillas un par de veces debido a que dos de mis "exs" eran "alérgicos al látex". Todos me han dicho este cuento, pero con este par de tipos (aún no sé porqué lo hice la verdad) decidí intoxicarme con estas pastillas. Las primeras, Yazmin, fueron recetadas por un ginecólogo de pacotilla. Rápidamente comencé a padecer de náuseas (todo el día), las venas comenzaron a marcarse, mi ciclo me llegaba bastante anormal, con una textura bastante desagradable....Bueno, para variar me pusieron de mal humor y me convertí en Hulk. Mi líbido desapareció y claro, ahí a mi "noviecito" no le cuadró para nada tener una novia frígida y para variar enojona, así que tras de varias peleas terminamos con la "relación". 
    Luego de esa experiencia no quise nada con las benditas pastillas. Tuve una aventura con un caballero que siempre usaba condón por una cuestión de higiene y de respeto hacia la mujer, pues sabía lo mal que hacen las pastillas. Además decía no confiar para nada en ellas como método anticonceptiva porque depende de: si nosotras las tomamos puntualmente cada día sin olvidos, que no tomemos medicamentos que le quiten el efecto, que no tengamos diarrea o vómitos dentro de las 4 horas luego de haber tomado la pastilla, entre otros factores. En cambio con el condón, te lo pones y listo. De hecho en esos meses nunca tuvimos problemas, él disfrutó (creo yo, a menos así parecía jaja) y me evitó el envenenarme con esa porquería
   Este año tuve que volver a tomarlas, porque otro "noviecito" decía que el látex no le brindaba intimidad, que no podía sentir compenetración total, que su religión lo mandaba así....vamos! un cuento de pacotilla. Esta vez no fui donde el ginecólogo, sino que empecé a leer. Descubrí que el componente que te jode la vida es el etinilestradiol, cuánto más miligramos tengan de este componente, más mal lo vas a pasar.  Aprendí también que hay unas pastillas que NO tienen ese componente, sólo poseen desogestrel, pensadas para aquellas que nos hace mal los estrógenos. Sin embargo en todas estas pastillas, leí quejas de usuarias que padecían diversos efectos adversos como caída de cabello, celulitis, bajada del líbido, mal humor o depresión, aumento de peso, acné, entre otros. 
    Luego de investigar durante casi un mes me decidí a probar las pastillas Mercilon, que por cierto son muy baratas, las recetan poco los ginecólogos (eso ya me dio confianza) y casi no leí efectos adversos. Empecé a tomarlas y no me dieron ningún efecto secundario, algo bastante extraño. No me dieron náuseas, ni cansancio extremo, ni depresiones....mi líbido aún era el mismo. Todo bien. El asunto comenzó a fallar al segundo mes. Empecé a sentir sueño durante todo el día (y eso que voy al gimnasio y tengo una vida activa), tristeza y mal humor, ya no me acordaba de que tenía que tener sexo (Houston, tenemos un grave problema...) y lo único que quería era dormir.  Terminé con la porquería de "novio"que tenía,  porque sinceramente, cualquier tipo que me haga tomar esa basura no merece mi respeto. Yo le advertí que me sentaban mal, que en mi familia hay historial de problemas cardíacos y que podía darme una trombosis o un infarto, que era mejor ponerse condón y evitar todo eso...pero no, a él poco le importaba mi salud, sólo pensaba en sí mismo. Así que ni tan siquiera me dolió dejarlo, de hecho, disfruté el hecho de no tener que volverlo a ver en mi vida, igual que aquel que me hizo tomar las "Yaz".
    Descubrí al tercer mes que la celulitis está un poco más acentuada, a pesar que hago muchísimo ejercicio (casi dos horas por día), ¡qué es esto!  Además empezaron a notarse unas venas azules por la parte de atrás de mis piernas ¿se me quieren hacer várices? No, no, qué horror. También sufro de un dolor constante en mis piernas, es un tipo de pesadez que nunca se va y es bastante molesta. Por último, no tengo líbido...nada....cero. Soy una mujer bastante "ardiente" (no ninfómana, pero si apasionada) y el hecho de no sentir nada de nada, es como estar muerta en vida.  Antes me daba el "llamado natural" todos los días, TODOS. Ahora la naturaleza no me llama, como si me hubiesen castrado el clítoris. En la semana de descanso es cuando siento ese deseo acrecentarse, ¿será porque en esa semana no tomo la pastillita diaria?
  Ahora que estoy sola la verdad que no me importa no sentir deseo sexual. Al menos vivo "controlada" y no siento esa desesperación de querer hacerlo y no tener con quién. Pero la verdad, tampoco esto es sano ni natural. Tampoco me gusta que mis piernas estén cambiando de esa manera. Así que a pesar de las ventajas de tener una regla más regular, de menor cantidad y poco dolor, he decidido dejarlas para siempre. 
    Escrito queda aquí:
 Yo, la escritora de este blog, me niego a envenenar mi cuerpo para que un pelele "alérgico al latex" disfrute a costa de mi salud. Me niego a no sentir deseo sexual, a tener várices, a sentir mal humor o estar más sensible de la cuenta o a tener el riesgo de una trombosis que puede acabar con mi vida de forma fulminante. Quien esté conmigo que se ponga un condón o entonces que se aleje de mi vida para siempre. 

 No pienso perder más el tiempo, apenas empiece a salir con alguien le despliego todo esto de una vez. No hay pastilla que no tenga efectos colaterales, TODAS los tienen.
  

   Además, el condón es higiene. Una vez salí con uno que quería que yo tomara pastillas luego de haberme contado que estuvo con una ex novia que era una ninfómana. Es decir, la tipa se había tirado a medio país y él, aún así, la metía en ese hoyo negro sin pensar en que la mujer tenía alguna enfermedad venérea. Eso me dio muchísimo asco....muchísimo. Obviamente no quise hacerlo con esa persona, me dio muchísimo miedo.

  Pues bueno mujeres, hagan de sus cuerpos lo que quieran. Sigan cayendo en la industria farmacéutica, en doctores que ganan comisiones recetando veneno, llenen sus piernas de várices y de celulitis, sufran del riesgo a una trombosis con tal de que sus "machos" disfruten hacerlo sin preservativo. Eso es asunto de ustedes. Yo por mi parte, decido no volver a tomar esa mierda JAMÁS

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