martes, 19 de agosto de 2014

Mi soledad y yo

Desde pequeña he sido solitaria. Siendo hija única me acostumbré a jugar conmigo misma. Desde el kinder descubrí que por alguna razón que desconozco, caigo mal. Los niños me veían como bicho raro y no querían ser mis amigos, por más que yo lo intentaba. Recuerdo que una vez me cansé de ser amable con ellos y sentir su rechazo, así que comencé a decirles groserías y a comportarme de forma agresiva. No ayudaba el hecho de que la maestra, una monja del demonio, nos pegaba en la cabeza cada vez que le venía en gana. Nos agarraba de piñatas o como bolsas de box para desahogar su frustración sexual (eso de vivir sin coger debe ser terrible) y bueno, eso me convirtió en un ser más aislado y desconfiado del prójimo.



  Luego al entrar a primer grado, la maestra descubrió que yo no jugaba con nadie y que prefería ir a jugar sola. No sólo eso, me sentaba y tenía largas conversaciones con un ser imaginario que obviamente sólo yo podía ver. Entonces la maestra llegó a un veredicto "la niña tiene asperguer". Nunca se me olvida que a pesar que mi mamá no aceptó aquello, muy en el fondo sabía que no era una persona normal. No lo soy.
  Nunca me han hecho un análisis psicológico para saber si la maestra tenía razón, pero tengo muchos síntomas: odio la multitud, no me gusta el exceso de compañía, soy medio insensible con el dolor que puedo provocar sobretodo cuando hablo o escribo, pues digo las cosas muy directamente y sin fijarme mucho en si la otra persona se siente mal o no. Esto no lo hago de forma intencional. Sólo arrojo el comentario y cuando me doy cuenta hay un corazón roto. Es una situación algo confusa para mi pues no entiendo en qué fallé.
   No sé si la gente se dará cuenta de mi disfunción social, pero la mayoría me rechaza. Suelo ser alegre y extrovertida, saludo con cortesía a los que conozco, pero aún asi, siento ese muro que ponen los demás para que yo no pueda conocerlos lo suficiente y ser su amiga. He pasado casi toda mi vida con ese problema, sin embargo, ya que tengo 33 años me está empezando a chocar que cuando estoy mal no tengo con quien contar. Que a muchas personas las he escuchado y consolado, he sacado tiempo hasta a altas horas de la noche para escucharlos, y que cuando yo necesito algo, todos se borran. Entonces me di cuenta de que estoy sola, de que siempre lo he estado
  Supongo que no ayuda el hecho de que siempre saque buenas notas o que sea muy buena en mi trabajo. Que los demás me pongan como ejemplo por mi alto desempeño o que sea segura de mi misma (o al menos eso aparento). Una vez, una supuesta amiga me dijo, "no se puede ser tan perfecta"...¡así que ese es el eje del asunto! 
   Entonces para ser "social" debo ser fea, dejar de arreglarme y de ir al gimnasio, ser mediocre en los estudios y en el trabajo, hablar de temas comunes como de ropa, zapatos y accesorios de moda, leerme "Las 50 Sombras de Gray" y tener fantasías sexuales rosas o ser fanática de Paulo Coelho. ¿Eso es lo que me haría normal?
   En una cita, para que el hombre no me vea como un extraterrestre, debo actuar cohibida, hablar de temas no muy elevados para que él no se sienta menos que yo y menos decir los títulos que tengo o en qué trabajo, porque pobre, se puede sentir inferior. Y muchos dirán ¡eso era en otros tiempos! No es así. Todos los disque "hombres" con los que he salido se han sentido mal porque yo tengo más títulos que ellos. De hecho, hasta han sentido cierta competencia cuando me compro algún aparato nuevo, como una tablet o una computadora, pues poco tiempo después van y se compran un equipo parecido. No es paranoia, todos lo han hecho. He tenido que escuchar comentarios como "pronto seré licenciado como vos" o "pronto te superaré con una maestría"...¡Por Dios! ¿acaso es una carrera de títulos o estamos en una relación de pareja? Cuando les he mostrado lo que compro (tablets. laptops, celulares) me han dicho "¿por qué compraste eso?" o "siento que también necesito uno de esos" y ¡pum" aparecen con un aparato igual. Es una ridiculez, lo veo como una demostración de debilidad.
   Si a mi lado estuviera un hombre con más titulos me sentiría halagada, no perturbada. Si se comprara algo lo felicitaría, pero no andaría en carrera viendo dónde comprarme algo similar para no quedarme atrás.
   Alguno me dijo que como no soy una mujer común, fomento muchísima rivalidad, no sólo en hombres sino también en mujeres. "Siempre flaca, no engordas, cómo le haces" -me dicen- pero lo hacen como crítica y no como elogio.  "Todos te miran a vos, no sé qué tenés" - me dijo una "amiga" una vez que salimos. Lo curioso es que no recuerdo haber sido tan "vista", será que no le pongo atención a esas cosas, pero ella si lo hacía. Dejó de salir conmigo porque le resultaba "demasiado agotante" competir por un poco de atención. ¡Disculpa! si deseas me pongo una bolsa en la cara y así todos te miran a vos. Menuda estupidez
   Y bueno, ya me resigné a seguir sola, sin amigos ni amigas, tampoco con pareja. No estoy hecha para vivir en sociedad o es la sociedad la que no está lista para vivir conmigo. Me consuela el hecho de saber que la mayoría de las personas creativas han sido y son solitarias. Capaz ese sea mi problema, mi exceso a todo....



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