Desde hace muchos años, ya perdí la cuenta, me he evadido. He huido de las relaciones románticas, de las amistades que no aportan, de los trabajos que no me retribuyen lo que siento merecer, de mi propia familia. Todo lo evado. Me siento como una fugitiva.
Fugitiva de mi propia vida...
No recuerdo exactamente cuándo empezó mi miedo extremo a las relaciones con otras personas. Supongo que desde que me divorcié. Pensé que separarme de una persona destructiva era el inicio de una nueva vida para mi, y no me equivoqué. A lo largo de estos seis años he conocido muchas personas interesantes, hice nuevos amigos, empecé una nueva carrera, todo va bien en mi trabajo... mi problema es la filofobia que padezco
Filofobia es miedo al compromiso, al enamorarme, al sentir que pierdo el control de mis sentimientos. ¿Cuántas personas no han sufrido por mi causa? Algunos piensan que es mi venganza personal hacia los hombres por aquellos tres a los que les deposité mi corazón y que me hicieron sufrir. Pero no, al menos no lo hago conscientemente.
Comienzo las relaciones con entusiasmo, veo que con esa persona puedo ser feliz. Pasado el mes me doy cuenta que no soy tan feliz como pensaba y empiezo a ver montones de defectos que me resultan insoportables: hablan mucho, no me dan mi espacio, me llaman por teléfono varias veces al día, interrumpen mi trabajo, tengo que dar explicaciones de dónde voy y con quién, tengo que aguantar escenas de celos sin razón, algunos hasta se atienen a mi económicamente algo que me parece inconcebible, entre otros...
He hablado con algunas conocidas mias y ellas aceptan estos defectos con resignación. Me dicen: nadie es perfecto. ¿Qué ando buscando? ¿por qué me molesta tanto que la otra persona no me deje espacio? Puedo comparar esto como con la claustrofobia (de hecho, también soy claustrofóbica). Cuando estoy encerrada en lugares muy estrechos, me falta el aire, me dan ganas de traspasar paredes y saltar, así sea que esté en un ascensor. Eso siento cuando estoy en una relación, ganas de saltar, de irme
Me he descubierto apagando el celular un fin de semana para que no me encuentren. Me río de mi misma. ¿No es mejor decir, no me siento bien y deseo irme (mejor dicho, escapar)? Cuando ya no me queda otra opción, entonces decido escupir la verdad, aunque la otra persona sufra más de lo que ya lo ha hecho. Algunos lloran y sufren, esos me parten el corazón porque cómo quisiera enamorarme de ellos, cómo quisiera entregarme totalmente a sus dádivas de amor. Otros, por dicha los menos, me han amenazado, me han odiado y me han deseado todo el mal del mundo. Son personas muy violentas, negativas y rencorosas, entonces ahí si que agradezco haber tomado la decisión de largarme de sus vidas, pues con seres así no quiero relacionarme
Yo no era así. Mi primera decepción fue un español que conocí en una playa. Me gustó mucho, nos seguimos comunicando, volvió y tuvimos una especie de aventura. Como estaba recién separada no andaba emocionalmente muy estable, el tipo sólo quería un polvo de verano, y yo me había enamorado de él. Me sentí muy estúpida por haber puesto mis sentimientos en alguien que desde el principio se notaba que andaba en plan de "paseo".
La segunda decepción, fue un muchacho que era bastante atractivo (se me nubló la vista y se me entumió el cerebro). Eso pasó dos años después de la primera decepción. Muy simpático y agradable, era trabajador independiente como yo, le gustaba viajar como a mi, tenía buen humor, era extrovertido, me hacía reír. El asunto es que estaba recién separado y como a los dos meses me dijo que aún extrañaba a su ex esposa, que aún la amaba y me terminó de un día para otro. Fue horroroso, ahí si que me sentí mal. Mi autoestima se fue por los suelos, sentí que me traicionó, que jugó con mis sentimientos...bueno, de todo. Lo lloré algunos meses. Él quiso verme de nuevo pasado un tiempo pero a pesar que aún me parecía atractivo, no quise tener nada con él. No es rencor, es sobrevivencia.
La tercera, me topé con un muchacho que me gustó físicamente pero por haber pasado la experiencia anterior, nunca pude entregarme totalmente. Él lo notó, pensó que le ponía el cuerno algo que nunca he hecho, me empezó a tratar mal y yo a él. Terminamos en una pelea telefónica y nunca más lo volví a ver. Por él sufrí poco...
La cuarta...la llamo la HECATOMBE. Así, con mayúsculas. Me encontré con el hombre de mis sueños. Físicamente no es lo que se llama un Adonis, de hecho, es muy sencillo, muy distinto a mi que soy un poco "vistosa". Dos años deseándolo en silencio, mirándolo y pareciéndome una persona interesante, con un gran talento musical que aún admiro. Miradas van y vienen, pero él no me decía nada y yo a él tampoco, pues soy orgullosa. De pronto empezó a comunicarse asiduamente conmigo por teléfono y por mensaje. Acepté una invitación a almorzar en un lugar muy bello, con un gran jardín. En ese sitio me dio mi primer beso y jamás había sentido algo así, jamás. He sentido deseo, pasión, pero nunca que mi cuerpo temblara de tal manera por el beso de alguien, nunca. Ahi me di cuenta que este hombre era diferente a los demás, que con este sí iba a sufrir. Así fue. Estuvimos y no estuvimos. Íbamos y veníamos. Peleas que venían como huracanes y devastaban todo. Nunca había sido tan hiriente con alguien como con él, era mi forma de defenderme supongo, pues él pocas veces demostró un sincero interés por mi. Yo lo esperaba y él no llegaba. Le reclamaba y decía que todo estaba bien...era una perfecta contradicción. ¿Me quieres o no? ¿estás conmigo o no? Lo dejé al final, con todo el dolor de mi alma pues seguía sintiendo amor por él, pero me hacía daño. Tratamos de ser "amigos" y mis reclamos no lo permitieron. No puedo ser amiga de alguien a quien aún quiero y deseo. A veces hablamos, a veces lo veo de forma indirecta pues acudimos a un mismo lugar una vez a la semana...sigo sintiendo cosas por él y creo que lo seguiré haciendo por mucho tiempo. Este hombre fue mi primer amor. Ni cuando me casé sentí tanto por una persona.
A partir de eso me siento una persona mutilada emocionalmente. No soy capaz de entregarme ni de sentir nada por nadie. Lo mismo me da estar que romper. Todo me resulta indiferente. Amo mi soledad y mi libertad, que es mi zona de confort. En ella no sufro, no pienso, no me preocupo. La única persona que me importa, soy yo misma.
Curioso que tantos hombres les guste mi fría forma de ser. Me ven como un reto, "a esta la enamoro"....pero luego se van con el dolor a cuestas de haber luchado en vano. Así como yo me fui con las manos vacías con la hecatombe.
En asuntos del amor no hay nada escrito. Sólo me preocupa mi estado actual y pienso ¿por cuánto tiempo seguiré siendo una filofóbica? ¿acaso nunca podré ser una persona normal?

No hay comentarios:
Publicar un comentario