viernes, 12 de septiembre de 2014

El desleal mundo de las mujeres

A veces me siento decepcionada de ser mujer. Siento que las de mi género nunca han logrado salir del "corsé" social, siempre tan preocupadas por complacer a los demás, sobretodo a los hombres.

Sin duda alguna, la industria de la moda ha sabido sacarle provecho a semejante inseguridad: ropa que cubre "defectos", pantalones "levanta colas", cirugías plásticas, cosméticos que retardan el envejecimiento, cremas y tratamientos anticelulitis, maquillajes, tintura para el cabello, pintura de uñas, tacones (entre más grandes mejor, aunque la usuaria camine de puntillas), entre otros productos y servicios.



Todas tan preocupadas por ser "perfectas", por tener el mejor cuerpo, las piernas más tonificadas, el culo más levantado, las tetas más grandes, la boca más sexy, etc. La mujer no puede ser verdadera amiga de otra. Una amistad entre mujeres sólo puede darse si una de ellas es insegura, se siente poco atractiva y no resulta ser rival de la otra "amiga". El asunto viene cuando tu amiga es muy bonita y deseable. Siempre que sales con ella, todos los hombres la voltean a ver. Para variar tiene carisma, es simpática y divertida, llama la atención mientras que tu eres invisible. La gota que derrama el vaso es cuando el hombre que te gusta, le da su número telefónico  y no a ti.

Eso me pasó con una "amistad", la única amiga mujer que he tenido, sólo que mi problema es que yo era quien llamaba la atención y ella no. Empecé a notar en ella comentarios ácidos dirigidos a mi, luego descubrí que hablaba mal de mi a varios conocidos en común. Nunca le hice nada, sólo fui yo misma. Nunca pedí que los hombres que ella pretendía me buscaran, nunca salí con ellos por respeto a ella. Lamentablemente es una mujer que no se cuida físicamente y eso evidencia mucha inseguridad que capaz ahuyenta a los que pretende. 

Noto las miradas de asco de algunas mujeres en el gimnasio, sin razón alguna. Las compañeras de mi universidad me hablan y yo las escucho, me han pedido consejos y yo se los doy, pero nunca me han dicho de salir a divertirnos o de visitar nuestras casas para ser amigas. Entonces me he dado cuenta de que no le caigo bien a otras mujeres simplemente porque destaco. Y no estoy hablando de que soy una Barbie, aunque me cuido y voy al gimnasio. Es el asunto de que siempre busco ser la primera en todo lo que hago. Soy el mejor promedio, la mejor estudiante, en mi trabajo siempre hago todo lo mejor posible para sobresalir. En el trato social lo mismo, cuando salgo me divierto, cuento chistes, me río, me divierto. Como sé tocar guitarra, si hay una, la toco y canto...entonces sobresalgo y eso a mis congéneres no les gusta para nada, pues ellas compiten conmigo. Yo hago las cosas de forma natural, ellas lo hacen para tratar de superarme. Competencia en su máxima expresión

Me gusta competir, no lo niego. Sin embargo lo hago sólo en cuestiones que valen la pena, como por ejemplo, mi trabajo. En cuestiones de romances, o de quién es la que más llama la atención, me parece una pérdida de tiempo, una infantilidad. Pero es increíble lo que esto está arraigado a la mujer. Hay que ver en el gimnasio cómo cada una se queda viendo a la otra, buscándole defectos, comparándola con ella misma. 

Mujeres, cada quien es como es. Hay chicas que tienen un super físico que hasta yo las admiro, porque con poco ejercicio sacan músculo, yo soy de las que tienen que partirse el lomo haciendo mucho esfuerzo para tonificar "alguito".  Hay otras que no son una belleza pero tienen tremenda personalidad, que donde las ves hasta intimidan, son las que logran puestos altos y siempre hacen lo posible para sobresalir. Hay mujeres que tienen un rostro divino a pesar de tener sobrepeso. Hay gorditas que no tienen celulitis y mujeres delgadas que si. ¿Qué ganan comparándose con otras? Es imposible ser perfectas, ¿acaso los hombres lo son? Mírenlos, la mayoría tienen panza y algunos hasta tienen pelos en las orejas. el asunto es que a ellos eso no les importa.

Ellos sí pueden ser amigos de sus amigos, pocos son traicioneros y se respetan, ¿por qué nosotras no podemos hacer lo mismo? ¿será que tantos siglos de castración y sumisión nos han convertido en enemigas? 

Me da pena que sea así, la verdad es que yo no puedo congeniar con un género que siempre anda viendo cómo meterle un puñal por la espalda a la otra. Que andan pendientes de si tienes un moco en la nariz o si se te corrió el "rimel" para jactarse de lo mal que te viste anoche y burlarse de ti con otros. Un género que envidia hasta el novio que tienes y desea en lo más íntimo de su ser que te vaya muy mal con él para que quedes sola como ella. Un género que llora por todo, que es manipulador, que siempre se siente víctima pero que a la vez es victimaria hasta de sus propios hijos. Un sexo que es sumiso con el género opuesto pero que busca dañar a las de su propio clan. 

Así que seguiré siendo amiga de hombres, aunque al final me terminen echando el cuento....prefiero eso, a tener gente traicionera a mi alrededor. Capaz algún día las mujeres evolucionarán, dejarán de ser bestias en celo y tendrán un poco de neuronas en la cabeza. Cuando eso pase, entonces tendré amigas mujeres.

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