viernes, 15 de agosto de 2014

La estupidez de ser amantes

Mujer satanizada por la sociedad, conocida como "la otra", el "segundo plato", la "zorra", la "destruye hogares". Mujeres plagadas de un inmenso horror al compromiso y poseedoras de una baja autoestima.
Mujer que espera y espera sin obtener nada a cambio pero sin perder nunca la fe de que "va a dejar a su esposa". Ilusa que hasta se siente víctima, olvidando que es la esposa la cornuda, la engañada y ella es parte de ese cruel complot.


   ¿De qué se enamoran los amantes? ¿de ellos mismos o de la situación? Racionalmente es imposible que ellos se enamoren pues no se conocen. Son pareja de "ocasión", generalmente impuesta por el casado en cuestión. La amante no tiene voz ni voto, sólo debe esperar y aceptar. Pero que no se queje ¿eh? que nadie la obligó a meterse en esa situación. Una vez que la amante se queja, la "relación" empieza a quebrarse. Porque la verdad ¿para qué quieres a una amante quejumbrosa? ¡Que se quejen sólo cuando llegan al orgasmo, que para eso es que están! ¡Para problemas está mi mujer! 
    La esposa, cornuda y todo, pero siempre está presente. ¿Cuántas veces la amante no termina poniendo el pecho para que su "novio clandestino" derrame lágrimas debido a esa cruel mujer? "Mi mujer no me entiende, no me ama, no es cariñosa conmigo, no es apasionada....está gorda...." ¡Ay no! ¡Pobrecito hombre que sufre! Y la amante lo consuela, como si fuese un niño y de pronto se siente como su rescatista. Lo que la muy ingenua no descubre,  es que él sólo está limpiando su culpa: "Si ella es mala conmigo me da derecho a ponerle el cuerno". Pregunto entonces ¿son esas quejas ciertas? ¿no serán exageraciones para calmar su conciencia? 
   La amante entonces se cree ese cuento, siente lástima del susodicho y se despierta en ella una esperanza: "se llevan mal, en cualquier momento truenan". ¡Ah pero no, eso no sucede! Muchas se quedan atónitas viendo como sus "amantes víctimas" van a tener un hijo con sus esposas o hasta se compran casas para vivir felices con ellas. De pronto ella se da cuenta de que todo, todo ese cuento era una pura mentira.
Algunas amantes inteligentes entonces deciden irse ¿para qué seguir perdiendo el tiempo? Otras, deciden que lo único que quieren de ese cínico es sexo, así que se quedan ahí disfrutando de ese inmenso placer que sólo una relación clandestina puede dar.  Otras se quedan esperando, aún en su sueño idíllico de que algún día el hombre dejará a su esposa (y así se quedarán para siempre)... Un último grupo, más peligroso, deciden odiar a la esposa del ex amante y deciden hacerle la vida invivible, convirtiéndose en una lucha estrogénica por el macho bastante patética.
   Las esposas que son dignas, al darse cuenta del engaño, se retiran, pues no dependen de nadie y pueden rehacer sus vidas solas. Pero otras, que son bastante pasivas, codependientes y con baja autoestima, deciden quedarse a "luchar" por su macho alfa. Así entonces les ponen el cuerno una y otra vez, pues un infiel difícilmente cambia su conducta.
   Las amantes cuyos "novios" deciden dejar a su mujer, pasan a ser esposas de estos. ¡Ya no es tan divertido! Eso de lavar, planchar, limpiar la casa, cocinar, aguantar el mal humor, los ronquidos, el temor a que te pongan el cuerno no es algo que sea para tirar cohetes. De amante a esposa, ¡qué lamentable! Otra cornuda más para la colección del infiel. Hasta capaz ya el sexo no sea tan bueno como antes, por aquello llamado "rutina" que es el "mata pasiones" por excelencia.
   Es divertido el ser humano ¿cierto? Todo lo que hace para complicarse la vida. Si el amante fuera sincero desde el principio capaz le iría mejor. Si dijera "estoy feliz en mi matrimonio, no quiero dejar a mi mujer y sólo quiero divertirme" sería más fácil para la amante que desde el principio sabría a qué atenerse. Pero toparse con un ser llorón que se queja de su mujer sólo hace que la otra se haga falsas ilusiones y se enganche más de esa relación. ¿Será acaso lo que desean esos casados mentirosos? ¡y luego se quejan de que sus amantes se vuelvan locas con tanta contradicción! "soy infeliz en mi matrimonio pero amo a mi esposa" ¿qué? ¿cómo es eso? ¿la amas y le pones el cuerno? Difícil de creer.
   Más fácil ser fiel, eso sí. Pero ¿la fidelidad existe? No lo sé, capaz sólo sea un mito. Yo he sido fiel siempre, pero creo que eso me convierte en un "Unicornio Azul" único en su especie y a punto de extinción.
   Ser amante es patético. Sinceramente, no vale la pena el tiempo, la dedicación ni los sentimientos puestos en algo que no existe. Todo es imaginario, nada es real. Ni tan siquiera el sexo. Mientras que la amante entrega cuerpo y alma, el casado sólo entrega su cuerpo y lo goza. Luego se va con su mujer, le da un beso y se olvida de lo que pasó. A él poco le importa el sentimiento de vacío que deja en su amante ilusa que lo sigue esperando, a pesar de su falta de interés. Recordemos a Marilyn Monroe, que murió con el teléfono en la mano, procurando "despedirse" de su amante y ni eso logró.
  Irónicamente como ella misma decía "ningún hombre es tan bueno para tener dos mujeres y ninguna mujer es tan mala para ser la segunda"
   La amante es aquella triste mujer que teme al compromiso, que no se ama a sí misma y que piensa que el placer es amor. ¿Envidias a su mujer? Deberías de tenerle pena. No debe ser lindo estar casada con una persona que no la respeta a pesar de que dice amarla. Cruza los dedos y pidele a Dios en no toparte nunca con una pareja así y si lo haces, si te encuentras con uno, ten dignidad y déjalo, porque eso de ser cornuda por decisión propia es denigrante. La primera vez que ocurre una infidelidad es su culpa, pero la segunda, tercera y demás veces, son culpa tuya. 
  Oh los amantes, ¡qué par de imbéciles!



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