Podrían muchos decir que mi opinión sobre el matrimonio es debido al fracaso que sufrí con el mío, pero esto no sólo lo opino yo, sino también muchas personas que están en este momento casadas y que tras muchos años, se preguntan si tomaron la decisión correcta en sus vidas.
Al principio de cualquier matrimonio todo es hermoso: el despertar con el desayuno en la cama, la primeras noches durmiendo juntos, los almuerzos que se cocinan con amor, las cenas (a veces con velas incluidas), las charlas hasta la madrugada, hasta la limpieza de la casa resulta ser un gesto de amor genuino aromatizado con inciensos y desinfectantes. Todo, todo lo haces con inmenso afán de complacer porque piensas que eso hace que tu matrimonio sea perfecto
El asunto es cuando pasan los años, te levantas y haces lo mismo. El sexo ya no es tan "guau" y terminan haciendo las mismas posturas de siempre porque "no hay tiempo y estamos cansados". Limpiar la casa ya no es un acto de amor, es una esclavitud. Las conversaciones con tu pareja se vuelven triviales, ya han hablado de lo mismo y no hay temas de conversación. La llegada de los hijos distrae a la pareja y les quita privacidad, por lo que ya no tienen tiempo para salir y divertirse, para pasarla en pareja como lo hacían antes. De pronto en ese matrimonio se instala algo que es peor que un hongo que corroe la pasión, las ganas de cualquier pareja: LA RUTINA